Bueno, vamos a estrenar esto con un poco de música…
Estaba escuchando un disco que personalmente me gusta mucho: “Endtroducing…” de “DJ Shadow“. Por ahí hay entendidos que dicen que es de lo mejor que nunca se ha editado en el mundo de la electrónica. Supongo que eso será cuestión de gustos, pero por lo menos a mi, me encanta. Ya tiene unos cuantos añitos (creo que es del 96) y aún así, cuanto más lo escucho más me mola, ahora, también tengo que reconocer que la primera vez que lo oyes suena un poquillo experimental.
Copio un comentario que publicaron en el ROCKDELUXE de Octubre de 2002:
“Hay discos que tras una primera escucha producen tal subyugación que es necesario dejar un preceptivo periodo de tiempo antes de llegar a calificarlos como obra maestra; posteriormente se vuelven a escuchar y el veredicto queda reafirmado, descubriendo incluso nuevos matices. Es entonces cuando se advierte la grandeza de esos discos. Eso es lo que ocurre tras la audición del debut largo de Josh Davis, un trabajo que ha significado un punto y aparte en el mundo del hip hop y en el subgénero electrónico del recorta y pega. El de San Francisco, con un sampler como pincel, incontables discos de funk y rare grooves como paleta cromática y el arte del cut’n'paste como técnica pictórica, se ha ganado un cachito de cielo por conseguir dotar de solemnidad y profundidad a un género que parecía supeditado al dictado del MC. Y es que Davis consiguió emancipar el hip hop instrumental y mostrar su fuerte carga narrativa y emotiva, “emigrando” editorialmente hacia un Reino Unido que entonces (vía Mo’Wax y la fiebre del Trip Hop) era más receptivo para este tipo de propuestas que Estados Unidos.
“Endtroducing…”, como toda buena obra conceptual, no es un disco de digestión fácil e inmediata, pero DJ Shadow previamente ya había dado muestras de su querencia por lo ampuloso y lo sinfónico a través del pequeño formato con “Influx” (1993) o las cuatro partes (publicadas en un EP en 1995) de “What Does Your Soul Look Like”. Armándose con breaks reales de batería, misteriosas líneas de piano, sonidos de cuerda temperadas, añejos órganos (“Organ Donor”, todo un clásico), bajos acústicos e incluso arpas, Davis factura temas de hip hop tenebroso y cinemático que tan pronto pueden empezar remitiendo al score de una película de terror como pasar al blaxploitation (gloriosa “Building Steam With A Grain Of Salt”) o crear pequeñas sinfonías donde los ritmos hardcore se dan la mano con arreglos de cuerda (“Stem/Long Stem”).
Inmenso.” FEDE GUERRERO. ROCKDELUXE, OCTUBRE 2002.
Vaya chapa que soltao…