El negocio de los biocombustibles

Divagaciones de domingo.

Por lo que he leído últimamente sobre ésto de los combustibles alternativos al petróleo, desde las grandes compañías y los gobiernos de los países desarrollados se están volcando más en la promoción de la generalización del uso de los biocombustibles (como el biodiésel). Lo que aparentemente parece algo genial, que es que se empiece a utilizar combustibles alternativos al petróleo, a mí, personalmente, me preocupa por el camino que está empezando a llevar. Si nos centramos en el tema “combustibles para automóviles” veo que se puede llegar a la misma situación, si no peor, que la que ahora existe usando mayoritariamente derivados del petróleo. Podría parecer que se me va la olla, pero tengo mis razones para pensar ésto. El uso de biocombustibles, aparte de solucionar la escasez del petróleo, también genera menos partículas contaminantes derivadas de su combustión (menos, que no ninguna, dato importante). Hasta ahí, parece el futuro, pero ¿porqué no me parece una buena idea? Este año, la producción de trigo y cereales se está pagando a unos precios como hacía muchos años que no se veía, debido al auge de estos biocombustibles. En un mundo en que la base de la alimentación de la humanidad está en los cereales y sus harinas, sobre todo en el tercer mundo, a mí, sin saber demasiado, esta situación me parece jugar con fuego. Si la lógica capitalista se impone, al subir el precio de los cereales, subirán los precios de cualquier producto derivado de ellos, productos básicos para la alimentación de la humanidad. Una alternativa está en el uso del hidrógeno como combustible. Para el uso en automoción, es mejor opción ya que es 100% no contaminante (el único residuo que se produce en su combustión es vapor de agua) y el rendimiento obtenido (potencia frente a consumo) es mayor, pero aunque marcas como BMW o Ford apuestan por ella, el apoyo que desde las grandes petroleras le están dando, salvo excepciones, es nulo comparando al interés que muestran por los biocombustibles. Como resultado, tenemos a las compañías, ahora petroleras, siendo propietarias de miles de hectáreas de plantaciones de cereal situadas en países del tercer mundo (a costa de un aumento en la deforestación para disponer de superficie de cultivo), con costes de producción mínimos. Países que podrían ver cómo se incrementa el precio los productos básicos para su alimentación. Si ahora el petróleo hacía ricos a unos pocos aumentando la brecha social, con este razonamiento tal brecha crecería aún más, porque aparte de haber gente que se enriquezca con el negocio de los biocombustibles, los más desfavorecidos se encontrarán en peor situación si cabe. Total, lo único que se soluciona es la disponibilidad de combustible (sí, se contaminará menos, pero se seguirá contaminando). Para éso me parece mejor idea seguir contaminando y destruyendo al ritmo actual y, por lo menos, no perjudicar más al tercer mundo, que bastante jodido lo tienen ya. Si comparamos esa hipotética situación frente al uso del hidrógeno, no hay color, el futuro debería ser el hidrógeno, pero como su producción no será tan barata como el cereal (aunque aún así, es muy viable economicamente), y como de márgenes de beneficios se trata, que se joda el tercer mundo y que se joda el medio ambiente.