Ayer tuve la oportunidad de ver “Three… extremes“, peli asiática de terror. Digo oportunidad porque no es habitual que por aquí consigas ver una peli de ese tipo, con decir que en todo el teatro estaríamos como 20 ó 30 personas, y eso en la capi, claro…
A lo que vamos. En la peli se suceden tres inquietantes producciones independientes entre sí, de tres países distintos y dirigidas por tres prestigiosos directores de terror del cine asiático. La primera historia está dirigida por Fruit Chan, de Hong Kong, la segunda por el coreano Park Chan-Wook, que también participa en el guión, pa qué más, y la tercera por el japonés Takashi Miike.
La película está muy bien hecha y si eres amante del cine de terror, te gustará. Hablo, claro, del cine de terror oriental, para mí más inquietante, tenso y surrealista que el occidental, que se suele reducir a dos (pequeños) sustos, tres chillos y cuatro gotas de sangre. Antes de empezar la película yo ya sabía que me lo iba a pasar bien por los anteriores trabajos de los directores. De Fruit Chan no conocía nada, pero sí de los otros dos. Tanto Park Chan-Wook con su “Old Boy“, como Takashi Miike con la trilogía de “Dead or Alive“, “Cementerio Yakuza” o “Llamada perdida” ya se habían convertido en directores a los que vigilar.
¿Teneis hambre? ¿Os apetecen unos dumplings?









Si cogemos un poco de “Matrix” y “Blade Runner“, lo mezclamos y lo sumergimos en un baño de anime y manga, como resultado obtenemos “Casshern“. Es una peli japonesa del 2004 que ha entrado directamente en el TOP de mis películas favoritas. Una buena historia de ciencia ficción con muchos toques típicos del manga (buenos muy buenos, malos muy malos, personajes con oscuros pasados u obsesiones tras de sí, defensa de nobles valores como la paz y la justicia, el amor verdadero,…) a la que le acompaña una presentación visual y una estética realmente sorprendentes mezclando actores reales con fondo generado digitalmente e integrándolo de tal forma que… bueno, lo mejor es verlo. En cierta forma se puede asemejar a la presentación de “Avalon” o “Sin City“. Para
Esta tarde he estado viendo por enésima vez "Bullitt" (1968) protagonizada por Steve McQueen. Aparte de que la peli ya merece la pena de por sí, ha pasado a la historia del cine por la persecución de 8 minutos de duración (se pasan que no te enteras) que se prepara por las calles de San Francisco. Y es que se me cae la baba cada vez que veo "LA PERSECUCION" (nótense las mayúsculas, el articulo determinante y las comillas). Para mí, dos de los más grandes clásicos americanos frente a frente: el Ford Mustang Fastback del 68 conducido magistral y personalmente por el señor McQueen (sin dobles que valgan) y el bárbaro Dodge Charger. Impresionante. Eso sí son coches. Yo quiero uno de esos…